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Las Hipnopómpicas

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Diario de la novela en marcha

identidad:metamorfosis

El pasado martes, día 14, intervine en una mesa redonda en torno al tema de la identidad digital; en realidad, de las identidades digitales: porque si alguna cosa  se puede tener meridianamente clara sobre este asunto es que la red ha propiciado la manifestación y reconstrucción de seres pluri-identitarios. Lo cual no está mal. Quizás puede ser un poco líoso; pero al cabo líosa y multiforme es la vida y el que no lo quiera ver, peor para él.

Cuento ésto porque es evidente que con el tema de la múltiple identidad algo tiene que ver este asunto de Pop-pins. Y conforme voy avanzando un poco en la materialización de la escritura, más convencida estoy de ello.  Abordo ahora un capitulillo de sesgo histórico. Y lo realmente diferente para mi en este caso -diferente respecto a otros momentos en que he podido plantear de alguna forma visiones históricas de las cosas, evolutivas diríamos- es que todo en el transcurso de Pop-pins es en realidad tiempo presente. Incluido el tiempo histórico, que por definición es tiempo pasado. La actitud del historiador, y más aún del novelista que sitúa su visión en coordenadas de tiempo pretérito- es siempre la de la apropiación. Creo que en Pop-pins no hay sólo apropiación; hay -o quiero que haya- una devolución al tiempo pasado de la naturaleza de tiempo presente que una vez tuvo. En este  proceso los propios personajes de la novela (sobre todo Helia, la narradora) participa de varias identidades: las necesita realmente,  pues un ser se compone de muchos, que además son intercambiables (siempre fue así hasta que llego el ser burgués y arrasó).

Pero igualmente eso mismo me debe de estar sucediendo a mi. Recorro de la mano de Helia la misma vía histórica; y transito paralelamente entre las distintas formas que debo adoptar para atender la multiplicidad de manifestaciones pop-pinianas. No hay transformación intermedia (no se trata de mutaciones consecutivas): son simplemente identidades múltiples manifestándose a veces en solitario, a veces todas al mismo tiempo.

Pero todo ésto no lo dije en la mesa redonda del otro día. Sólo vine a afirmar que uno de los derechos inalienables que deberíamos defender a capa y espada es el derecho a ser otro (precisamente para ser realmente dueños de nuestra identidad, que dice el gran e inteligente dosdoce/Javier Celaya)

Me ha gustado mucho la frescura metamórfica de los trabajos de este 3ttman:

© 2010 3ttman, agitador de medio ambiente

Viaje o tiempo

Un viaje en el tiempo. Curioso.

Eso decía Ybris -grande, Ybris, siempre atento- en el comentario a la última píldora pop-piniana radiofónica.

Yo no sé si es curioso el hecho de que en su deriva radiofónica Pop-pins haya terminado por configurarse como un experimento literario que usa el viaje en el tiempo para encontrar sus argumentos; los argumentos que le permitan a Helia Alvárez trabar un mínimo sentido a su reto narrativo (un reto en el que se ha metido de una forma un tanto irresponsable, quizás). Reconozco que eso yo no lo tenía demasiado previsto (lo del viaje en el tiempo, digo). A pesar de que la novela esté pensada sobre una excusa narrativa que tiene algo que ver con viajar por el tiempo (no tanto en el tiempo), como es la hypnopompia. Pero, seguramente porque la radio predispone a ir «un poco más allá», ha sucedido que la situación primordial en los guiones para TEA FM es un auténtico viaje en el tiempo de Helia y Mary Pop-pins en persona.

Tampoco tenía prevista la aparición tan sustancial del personaje Mary Pop-pins. A pesar del títrulo de la novela. Pop-pins en la novela es más bien una especie de metáfora, algo que funciona como referente general, porque todos conocemos la historia, las características del personaje, sus habilidades y poderes, etc, etc. Pero de nuevo, he de decir, en los guiones Mary Pop-pins pidió su sitio: dejo de ser representación para ser presentación, para ser una vez más personaje conductor, igual de sabionda ella que siempre la hemos conocido, aunque algo más indecisa, despistada, irreverente e incluso un puntito liante.

Tengo claro que este asunto de viajar en el tiempo (como a muchos) me ha fascinado desde siempre. En Luisamiñana.blog ya he mencionado mi afición a la serie de televisión sesentera «El túnel del tiempo». Y siempre me ha  mosqueado mucho el hecho de que tuviera que dejar de verla justamente en un episodio que iba de un viaje al futuro, con seres extraterrestres incluidos. Viajar al futuro no era en la serie tan habitual como viajar al pasado. Yo deje de ver ese episodio debido a mi  traslado desde Barcelona a Zaragoza. Y me mosqueé porque yo ya entendía que ese traslado era un viaje al futuro, dicho de alguna manera. Las casualidades son fascinantes: porque son casualidades que uno entiende en cuanto se formulan debido a nuestra capacidad de relacionar cosas y sus sentidos. En el fondo ese es el ejercicio que quiero hacer en Pop-pins, si la puñetera vida me deja. Y si no me deja, no será por culpa suya, sino mía, que no sé concebir algo más importante que la vida día a día.

Para quienes no visitéis Luisamiñana.blog y no conozcáis o recordéis la serie «El túnel del tiempo», dejo por aquí un youtube y un enlace, mientras yo me pongo ahorita mismo con la píldora 8 del radio-teatro, que se la debo a Chusé Fernández, el gran hombre de la radio con imaginación:

 

http://es.wikipedia.org/wiki/El_T%C3%BAnel_del_Tiempo

Aunque lo realmente fascinante son las posibilidades tanto reales como metafóricas de las hipótesis científicas que sustentan el modo en que ese viaje en el tiempo podría llegar a realizarse. Tendré que conformarme con las metafóricas, lo sé. Lástima.

 http://ver-documentales.net/ciencia-al-desnudo-la-maquina-del-tiempo/

Vamos volviendo

Ya lo he dicho en mi página personal (Luisamiñana.blog —->http//luisamr.blogspot.com), he dicho que

la realidad absorbe una buena parte de mi atención en estos tiempos (mucha de mi atención, más de lo que ya casi siempre lo hace) /7

 

que te toque vivir una época como ésta no deja de ser un privilegio (si no fuera porque podemos acabar en la ruina caracolera todos -ruina moral incluida), puesto que no todas las generaciones tienen la posibilidad de protagonizar y asistir a cambios tan decisivos para la civilización como estos que se ha iniciado en las últimas décadas—

 

están ocurriendo muchas cosas.

Los historiadores saben que cuando concurren muchos procesos de diferente signo en un mismo momento (incluido este invento -pero menos- de Wikileaks- , algo gordo sucede /7

y

etc, etc

puesto que no voy ahora y aquí a intentar ningún análisis (no soy capaz)

 

digo que la realidad me distrae: siento obligación personal y ciudadana de esa distracción; y también me distrae de Pop-pins y de otras literaturidades mis asuntos más próximos (que ya he traído a colación -como se bien dice- en otros momentos), aunque sobre todo distrae mi tiempo (en el sentido de distraer latrociniamente)/7

y

sin embargo,

Pop-pins existe, es, tiene voluntad de ser (e incluso es muy posible que esta realidad acuciante la alimente y la vitaminice y ponga en su hematograma una cierta cantidad de bilirrubina -la precisa.

 

Vamos volviendo.

 

Mañana:  radio: teatro (TEA FM: sexto capítulo, del Dandy Warhol al pasado zgzano via teleVeo)

 

Volviendo estamos.

 

Salud, amigos.

 

 

 

 

 

 

 

Vuelvo en 5 minutos

Tengo claro que la construcción de Pop-pins se va a prolongar más de lo que creía.

Tampoco estoy sorprendida. Sé mejor que nadie cómo es la trama de mis circunstancias vitales (& profesionales, digamos que), y a menudo me resulta complicado conciliarlas entre sí.   Con el trabajo extra (o sea, el relacionado con la literatura y tal, que no por no remunerado en general, dejo de considerar igual de profesional), ya ni cuento. Esta diatriba vital constante no es exclusiva de las mujeres, claro, pero sí más frecuente entre nosotras

 (no haré aquí y ahora discurso sociológico, a pesar de que el esbozado sea tema bastante neurálgico en cuanto a los desajustes emocionales tanto  individuales como colectivos /y en este caso estructuralmente sociales: los desajustes, digo.

Eso  por un lado (muy importante, engorroso a menudo, y determinante casi siempre).

Por otro, Pop-pins va a prolongarse porque así lo necesita el proyecto.

Y es lo que quiero ahora explicar (que de lo otro -lo del estrés-  ya me he quejado en variadas ocasiones y es tan reiterativo el  asunto, que amén de fastidiarla a una misma, seguro que cansa a todos los demás). Aunque también y sin embargo  quiero indicar sin más que estas autodesavenencias las suelo convertir en laboratorio propio donde practicar csi sobre algunas de las actitudes que invariablemente se transmiten de generación en generación bajo diversas formas / -soy así….-:)

y no hablo de actitudes en superficie, sino de casi formas de civilización. La investigación de estas actitudes  son uno de los hilos conductores de Pop-pins.  (Bueno, ahora no toca hablar de los hilos que conducen POp-pins).

A lo que quería especialmente referirme es a que todo proceso de escritura lo es de aprendizaje.

Si sólo  fuera la escritura una excusa para ordenar y exponer lo aprendido, poca chicha tendría el asunto: más bien sería aburrido (digo yo). Pero no es así. Es un tópico insistir en que la escritura es un camino desconocido hacia lo más aún desconocido.

Acaso no tanto,

 mas -sin lugar a dudas- conlleva reconsideraciones, descubrimientos, reordenaciones, vueltas hacia atrás, desvíos, incorporaciones, eliminaciones, elecciones… muchos guiones, apartados, líneas de enlace, redireccionamiento, garabatos, anotaciones por los márgenes.

En estos momentos Pop-pins y yo estamos en un momento de replanteamiento del trabajo. Ha afectado incluso a la escritura de los guiones de radio que debo a TEA FM, porque he de asegurarme de que éstos, a pesar de su independencia evidente, confluyan con cierta coherencia en el conjunto de Pop-pins como proyecto.

Cuando empecé, hace ya tiempo, a pensar en el tema que constituye el argumento de Pop-pins, lo hice contando con una fórmula bastante discursiva de narración, y además sin subtemas, sólo me preocupaba un tema.  Ese tema principal es simple y tópico: en realidad es la historia de una familia, mediatizada por la forma en qué los acontecimientos del siglo 20 han contribuido a esa historia. Es un tema recurrente. No hay que temer a los tópicos: hay muchos, vivimos dentro de ellos. Luego, depende del prisma.

Bien.

REcabé bibliografía. Hice extractos, fichas. SEguí leyendo. Y leí muchas más libros que libros de historia. Y ocurrieron cosas en la vida digital que me llevaron a otros planteamientos y a otras indagaciones.

 Bien, hace ya mucho tiempo que entendí que Pop-pins (que entonces no se llamaba así) tendría otra forma que la originalmente intuida. Así que me paré.

A principios de año, creí que la adecuación (fondo/forma, para entendernos) de todos los elementos estaba configurada y que podía acometer la escritura con solvencia. Entonces, entró a saco la vida en varias ocasiones como una marea y fue desbaratando mis propósitos, mis fuerzas, mi concentración… No mi intención.

Y al empezar a redactar en serio, vuelvo a ralentizarme: porque me he dado cuenta de que  todavía no están los contenidos bien insertados en la forma. Así que debo hacer una revisión de la selección realizada de tales contenidos, y seguramente del modo semiautomático (no surrealista) de trabajo (que era el elegido). Como decía ayer en Escribit, ante una propuesta de Félix González: ni el contenido está al servicio de la técnica, ni viceversa;

método y temas deben tener carácteres compatibles (aunque a veces se requiera un poco de contorsión).

En cuanto terminemos Escribit (estamos en ello esta semana) dedico a ello los días (no completos, claro, ya querría contar con cuatro o cinco horas por lo menos…, que no las tendré, claro) siguientes.

Disculpad «la chapa».

 

 

Capítulo 5

 

Capítulo 5 del radio-teatro en píldoras Pop-pins (TEA FM taller creativo de radio)

¡Esta noche, nueva píldora del radio-teatro Pop-pins!

 

Quiero anunciar que esta noche se emite el capítulo 5 del radio-teatro Pop-pins, también llamado Píldoras radiofónicas Pop-pins. Lo podremos escuchar a las 22.15 por el 98.9 de FM en ZGza, el punto de dial desde el que TEA FM Radio emite para el universo universal (reemisiones a la misma hora, los días 26 de octubre y 2 de noviembre). Pero si no estáis en ZgZa, igualmente podéis hacer vuestra ingesta de Píldoras Pop-pins on-line: http://www.teafm.net/1.html. Y si lo que preferís son píldoras en podcasts, pues igualmente luego ya hacia las 00.00 horas estará ya colgado el correspondiente a este capítulo 5: lo colgaremos en iVoox y lo enlazaremos aquí mismamente.

Os recuerdo que en el capítulo anterior (o sea, 4) dejamos a Helia y a Mary Pop-pins intentando abandonar Londres-1936 para volver a ZgzA. Mary Pop-pins anda poco afinada y puede suceder cualquier cosa. Y no es broma.

Además quería insistir (algo comenté varios posts más atrás) lo absolutamente fascinante que me resulta el mundo radiofónico. Desde la escritura de guiones hasta la comprobación del programa en su formato final. Lo bueno a la hora de escribir un guión (modestamente lo afronto, oigánme, que soy recién llegada y ando aprendiendo) de radio-teatro es que  puedes hacerlo todo; es decir, cualquier cosa es posible: igual que en la literatura escrita, claro. La diferencia es que (yo al menos) pienso como si lo que tuviera que construir fueran una especie de ecogramas que se superponen y entrecruzan. Seguramente a la gente familiarizada con las técnicas radiofónicas todo ésto que cuente les suene incluso ingenuo. Pero, repito, para una neofita como yo es un disfrute.

Luego, los actores. A la segunda sesión de grabación no pude asistir. Sí lo hice a la primera y desde luego procuraré hacerlo a la próxima, que ya no se demorará. Cada uno de nosotros contiene universos en su interior. La transformación actoral siempre me ha fascinado. La transformación por la voz es sencillamente una alucinación.

El trasto de los controles: un viaje espacial. Magia. El mago: Ch.Fernández Cotenax, empeñado en esta aventura de TEA FM como un sinfronteras.

Estoy escribiendo los dos siguientes capítulos pildoreros, que espero entregar a final de la semana: y en la radio habrá televisión, aviones, manifestaciones…

La fuerza de la oralidad es insoslayable. El sonido es mántricamente creativo. ¡Dénme un estudio de radio y dejará de dolerme la cabeza!

 

Venezia pop/pin (cont.)

 

 

Puente de los Suspiros

Banca Monte dei Paschi di Siena

Una Storia Italiana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos a Venezia no por mar. Supongo que éso quiere decir algo. Llegamos a Venezia a través del mar, eso sí. En autobús, que es un transporte terrestre, no de mar. Es cómodo, fácil. Pero de alguna manera esta forma de llegar a Venezia está en rotunda contradicción con el ser de la ciudad. Esta forma de alcanzar el punto neurálgico de la red urbana del transporte en Venezia -Piazzale Roma- es pop.

Sin embargo, Venezia es esencialmente ya un pin: o sea una postal de prêt-à-porter.  A Venezia no la hundirá el mar (porque aun bajo las aguas, la ciudad es como es, parte del mar). A Venezia la hundirá su esencialidad de pin en un mundo pop. El problema no es que el universo sea pop (siempre nuevo, cambiante, multiforme, en movimiento, rabiosamente destructor). La cuestión es que los seres del mundo pop desean paisajes y mundos quietos (pin). Pero se apropian de ellos al estilo pop y la vida desaparece.

He paseado infinitamente por los laberintos venezianos.

 Infinitamente he dejado una y otra vez mis ojos colgados de los carteles que llaman a desvíos, fuera del hilo conductor pop: A San Marco, per Rialto / A Academia / a Piazza Roma per Rialto / y poco más: el gran canal comercial.

Pero mis ojos buscan y se inscrustan en otros mensajes que llegan desde la Venezia que alguna vez fue vida pop (vida presente): calle dei morti, calle de la morte, calle del mezzo de la vida, calle dei furiani, calle gritti, calle erizzo…

Y no porque no sepa que es lógico y geológicamente preciso que a Venezia se le escape (cada hora más rápidamente) el alma a través de la red de autobuses, taxis, vaporettos, lanchas e incluso góndolas y aviones, que  superpone su plan pop a la red pin/postal de canales y puentes, que conducen a lugares donde ya nadie (o casi nadie) vive. Sino simplemente para no sentirme tan vampírica y necrófaga como los demás. Parásitos. Parásita yo en la modalidad de visitante.

Me chifla Venezia pin. Tanta belleza. Irresistible para mi. Como el mar. Triste Venezia. Aquello que no es viable no puede sobrevivir (darwinismo vital o urbano, muy parecidos), a pesar de. Y sólo sobrevive gracias a nosotros, parásitos pop.

En simbiosis precisa e imperfecta, Venezias (pop/pin).

 

– Lo cierto es que si no estuviera escribiendo esta novela en marcha que se mezcla tanto con mi propia existencia a diario, quizás mis ojos para Venezia hubieran sido otros/quizás-

 

 

 

 

 

Todos los desvíos conducen a Piccadilly C.

 

Una idea evidentemente poco original es la de que la escritura constituye un viaje. No debo andar muy aguda, porque el post anterior también -recuerdo- se iniciaba con un apunte tópico. Ello se debe, además de a mi más que muy probable sonsería actual, a que me muevo en el ámbito reflexivo de las constataciones. La esencial es que Pop-pins ha encontrado su propia naturaleza, independientemente de mi plan inicial, porque ya se está verificando el hecho de que conforme escribo hay que ir modificando muchos de los elementos de ese plan, tanto formales como de contenido. Para mí, es un síntoma bueno. Si la novela plantea sus propias exigencias, para mi es bueno.

Por ejemplo, yo no contaba con que Piccadilly Circus fuera a ser tan importante… Y en esta semana he comprendido que es esencial.  Gracias a Piccadilly, gracias a asumir el papel escénico y simbólico que tiene, he encontrado una solución para articular algunas cosas que no acababan de encajarme. No puedo contar mucho más sobre ésto de Piccadilly, pero iremos en el blog colgando cosas sobre el lugar, porque es importante familiarizarse con él.

Me gusta mucho esta imagen nevada de Piccadilly C.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra cosa constatación poco original que quería contar es la de cómo modifica Internet el propio proceso de la escritura, aunque no estemos hablando de una escritura de naturaleza esencialmente electrónica, porque en realidad no estoy incorporando elementos de esta genética en la redacción y construcción del texto de Pop-pins. Lo que ocurre es que me resulta imposible dar por cerrada la investigación y documentación que alimenta la escritura. Me es imposible porque en realidad necesito trabajar todo el tiempo dentro de ese proceso de realimentación (mejor suena feddback, hay que reconocerlo) constante. Ya no tiene remedio. Y debo andar con mucho cuidado para no permitir la entrada a desvíos inoportunos. Ya ni siquiera digo desvíos distorsionadores, absurdos… porque a veces, cuando los encuentro, pienso que tales desvíos aparentemente disgregadores convergen con mi propósito desde otros puntos de vista que no había tenido en cuenta…

En fin, es complicado y también peligroso, lo sé. Aunque puede ser muy enriquecedor y, bien manejado todo el asunto, nos podemos encontrar con un texto que obedece tanto a un plan principal bastante definido como a todas las variaciones de ese plan que salen a nuestro encuentro durante el viaje.

No es exactamente igual, pero esta última constatación de los desvíos me ha recordado la forma en que el dramaturgo Alfredo Sanzol incorpora a su trabajo las búsquedas que realiza en Google, ya que utiliza el buscador como forma de ir incorporando temas a desarrollar en sus textos dramáticos. Y por cierto,

ya es imposible desdeñar que Pop-pins es un imán para las coincidencias:

como este verano he andado (poco) fuera del mundo en general no había tenido noticia del estreno de Delicadas, la obra de Sanzol. He leído lo referente a la misma esta tarde. Y en la obra se habla de algunas mujeres silenciosas, cuya vida y generación fueron realmente destrozadas por la guerra civil (es que ahí, en esos años, se practicó un nudo gordiano en nuestra historia colectiva que aún, nos guste o no, todavía no hemos terminado de desatar, qué le vamos a hacer…) y por lo que después vino. Y ya es (no) casualidad que uno de los  temas de Pop-pins sea precisamente éste mismo (en una variante algo cínica, creo, eso sí…).

 

 

 Enlace a Delicadas  —>                          

 

 

La concentración no es para el verano

Por fin he encontrado la concentración suficiente como para escribir dos días seguidos. Voy encontrando el tono.

Esto podría haber sido el comienzo anacrónico de un mal guión de cine. Pero resulta que es la verdad. Es lo que sucede normalmente; lo que me sucede normalmente. No preciso únicamente las ideas; la seguridad de haber encontrado la forma adecuada; preciso la disposición y la actitud. No me sirve trabajar por trabajar. No es la receta que me da resultado. La fórmula que me hace sentirme bien trabajando es la que me deja estar enteramente volcada en el no lugar de la escritura. Es instintivo. Sé corporalmente cuándo voy a poder  escribir y cuándo será inútil empeñarse.

Pero una cosa. La búsqueda y provocación interna de la actitud  productiva -digamos- también es trabajo.

Estos dos días los he empleado sobre todo en terminar los dos próximos mini-guiones de las Píldoras… un repaso y espero que mañana estén en manos de Chusé Fernández para que las bien las administre en el Taller Creativo de Radio. También le falta ya poco al capítulo de Piccadilly Circus. Helia está a punto de meterse en un buen lío personal. Pero ella es así: arremangada. Aunque en el fondo creo que preferiría quedarse en Londres, me temo que la voy a jorobar: ni siquiera en una novela la gente hace lo que le gustaría. Es una estupidez, pensándolo bien.

En la próxima novela eso no sucederá. Yo me encargo. Pero en ésta es ya irremediable: está en la naturaleza de la propia historia que cuenta Pop-pins.

En los próximos días, Pop-pins va a tener que convivir con un artículo que le debo a Ricardo Vázquez Prada para la revista Imán (de la Asociación Aragonesa de Escritores). Un artículo para la sección de Nuevas Tecnologías y Literatura de la revista. Un artículo que va a hablar de la cibercepción y la literatura. Y éso me hace pensar mucho en las formas que quizás vaya a ir adoptando la literatura (o como pueda llegar a llamarse) en el futuro. Aunque, tranquilos:) Pop-pins, a mi modo de ver, está saliendo bastante ortodoxa y llevadera:):):)

 

No me canso de agradecer vuestro apoyo.

 See you.

 

 

 

 

 

Píldoras radiofónicas Pop-pins, cap. 3

Helia dejó este capítulo grabado antes de irse a Londres. Chusé Fernández me ha comentado que desde allí algo ha mandado para las próximas entregas: aún no sé de qué se trata. Ya veremos.

Mientras tanto, ya sabéis que las Píldoras radiofónicas se emiten por el 98.9 de TEA FM, también on line en http://www.digitea.com (martes, 22.15), y los podcasts los encontráis en el Canal Pop-pins de iVoox.

Piccadilly Circus

Este blog/bitácora, ya lo hemos dicho en otras ocasiones, debe atestiguar no sólo qué cosa es Pop-pins, cómo va avanzando (o no, que de todo hay, ya lo sabéis), sino también la mayor parte posible de las circunstancias que sustenten, rodeen, favorezcan o dificulten la construcción de Pop-pins. Por eso tengo que apuntar aquí, como por otro lado hice en mi blog personal, lo que sigue: el día 20, un día después del último post hasta hoy (fecha: 19 de agosto, como puede leerse con sólo descender un poco el scroll de la pantalla), la persona a la que me refería en ese texto, la que más directamente tiene que ver con Albertina-personaje, se fue, definitivamente, digamos. Seguramente es un defecto estúpido por mi parte, pero no puedo acostumbrarme a la muerte. Quizás tampoco a las desapariciones. Transcurro estos días por entre la sensación de echar de menos, aguardando con serenidad, eso sí,  que los gestos ahora huecos vayan adelgazándose. Y pienso que toda escritura tiene que ver con ello (nada nuevo digo). Y también Pop-pins tiene que ver con todo esto. Bien,  quizás sean una anotación y una constatación demasiado personales, quizás, para la naturaleza de este blog. Pero he tenido la necesidad de que figuraran en él. Una cuestión de tripas: a las que de vez en cuando me gusta hacer caso.

El viaje ha de proseguir. Pop-pins debe construirse; estoy convencida. Así que intento retomar paulatinamente el trabajo. Un trabajo que, sinceramente, me divierte mucho, aunque a menudo me atemorice. Pero eso no importa. En el convencimiento de que ya es hora de continuar, me he puesto a espiar a Helia. Está en Londres. Sigue allí, como en acción congelada. Al menos para mí, porque no puedo asegurar que ella por su cuenta no halla proseguido su propia historia, ajena a mi, sin tenerme presente para nada, sin acordarse si quiera de brindarme un poco de compañía en estos días algo tristes. Es lo que tienen los personajes: no miran mucho del otro lado. A lo mejor me ha pillado ya ojeriza porque ha adivinado lo que voy tramando. Y no creo que le vaya a parecer bien. Pero ella es lista, tiene que defenderse (de hecho lo hace a través de su programita de radio). Hace un rato la he dejado, inmersa en sus pensamientos, mientras espera en el mísmisimo Piccadilly Circus a Patrick, de momento su típico ex-marido. Digo de momento, es lo que tienen las novelas: nada es definitivo, aunque ya haya sucedido. Al menos para quien las escribe (no sólo mientras se escribe, igualmente después, todo es transformable).

Todos tendréis en la memoria la estampa de Piccadilly: el impresionante exceso de anuncios luminosos sobreponiéndose a la recoleta geometría del urbanismo londinense; un urbanismo burgués desde siempre, como de estar por casa pero arreglado. Reconozco que tiene mucho encanto: un encanto tramposo. Todos recordaréis Piccadilly, pero me apetece poner esta fotografía: es como si viera a Helia en este mismo momento, allí, esperando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que importa

Prefiero ahora que Helia siga en Londres, porque no puedo ocuparme mucho ni de ella ni de sus exigencias. Ni siquiera puedo dedicarme en este momento a fabricarle la historia que necesita para que su escapada londinense no sea un absurdo hypnopómpico más. Ella quiere algo transcendente. Le he pedido un poco de tiempo para ponernos de acuerdo en cómo vamos a trabajar en Pop-pins. Hemos intercambiado un par de e-mails, porque todavía no me atrevo -ni en estado hypnopómpico- a coger el móvil y llamarla: ¿qué ocurriría?. Me da miedo la colisión de estas dimensiones, lo reconozco. De momento prefiero mantenerlas todavía en paralelo, sin interferirse. Aunque ésto no sea del todo cierto. Pero éso no importa ahora.

En cualquier caso, yo sigo a lo mío de alguna manera. Hay un personaje en Pop-pins ciertamente aglutinador y decisivo: Albertina. Siempre había pensando que Albertina actuaría como transunto simbólico de las experiencias  personales e históricas de una determinada generación, en la cual yo he pensado a través de alguién real que conozco de cerca. No cuento más acerca de dicha realidad, porque Pop-pins novela debe conservar su territorio propio.  Pero sí puedo decir que me equivocaba de referencia. La  persona que realmente hubiera sido capaz de las cuestiones que Albertina tendrá que asumir en Pop-pins, quien inspira la médula espinal del personaje Albertina, es otra que aquella en la que yo había pensado hace tiempo. Es alguien que en estos días se está marchando definitivamente. Y sé que no digo ésto por estar bajo el influjo de la esa especial sensibilidad que se genera en torno a este trance de la desaparición definitiva de alguien muy querido. Simplemente me he dado cuenta de este hecho pre-literario que comparto a base de  pensar y pensar durante tantos momentos de estos días, en los que una solamente puede intentar acompañar y esperar con la mayor serenidad posible. Estos días no hay nada más importante. Y tú, Helia, lo sabes perfectamente, por lo que también te corresponde. No obstante, pensar es de todas formas inevitable. Y gracias a ello me he percatado de que no estaba situando bien mi brújula. Lo cierto es que veo mucho más evidente la composición de Albertina: el personaje crece, mientras la persona se va.

Una última cosa por hoy. Desaparición. He situado el marcapáginas en la que hace la número 153 de Dublinesca, la última novela de Enrique Vila-Matas, que tenía sobre la mesa hace tiempo. Me gusta el tratamiento que hace Vila-Matas del asunto de la/s desaparición/es. Creo que que a él el hecho en sí le fascina (en cuanto posibilidad y en cuanto literatura) y le aterra (en cuanto realidad). Pero sin duda lo más abrumador es la desaparición como muerte, y lo es simplemente, como bien apunta Vila-Matas, por la ausencia de testigos del despedazamiento de la identidad (p.141, ed. Seix Barral). Aunque quizás eso sólo sea incapacidad de abandonarse: ¡ay, los griegos! (clásicos, digo).

 

 

 

 

 

 

Importantes cambios

Por fin, ha llegado hace un rato el correo de Helia. Claro que estoy perpleja. Incluso un tanto asustada. Pero no es la primera vez que ésto ocurre. Me tranquilizo argumentando que Helia es un personaje de novela hypnopómpico, lo cual ya implica alguna que otra peculiaridad en su naturaleza literaria o híbrida, no sé. La verdad es que cuando lanzé mi petición de que se pusiera en contacto conmigo, lo hice con cierta incredulidad. Pero si había abierto una cuenta en Twitter y había twiteado ya, significaba que ella había adquirido, posiblemente a través mío, toda una serie de conocimientos y habilidades propias de la «vida  real». Así parece. Después de leer el correo que me ha escrito y que ahora paso a copiar debajo, diría que le tengo envidia: no en cuanto a su vida (que acaso yo conozca mejor que ella), sino porque me recuerda a la protagonista de la serie Embrujada (cuyos poderes siempre quisé para mi: y disculpas pido por esta frivolidad angustiosa).

Transcribo el correo e Helia:

 

From: heliaalvarez@gmail.com
To: lminana@hotmail.com
Subject:
Date: Fri, 13 Aug 2010 16:54:52 +0200

 
Querida Luisa,
 
atiendo tu requerimiento, como es lógico. En realidad, era inevitable ponerme en contacto contigo de una u otra manera. Dependo de ti. Estoy confusa. Sé que dependo de ti. Pero he probado ya a hacer algunas cosas sin tu conocimiento y me he dado cuenta de que puedo. No entiendo, pues, muy bien mi naturaleza. He decidido adoptar vida propia ante tus indecisiones o, perdona, tus imposibilidades para trazar las historias que necesito para seguir siendo, sea lo que sea: personaje o persona. De repente sentí el impulso de alcanzar cierta independencia por lo menos. Así es posible que pueda ayudarte a escribir o a lo que sea. Soy libre sin ti. Pregunta lo que quieras. Ahora estoy en Londres: eso es una pista para ti, pero en el Londres de hoy, no en el que tú andabas pensando estos días, de hace tanto tiempo. Como bien sabes, Patrick no está bien y yo tenía un poco de miedo por él. Pero el viaje no ha sido difícil: los personajes de novela tenemos nuestros privilegios, como este del autoteletransporte.
 
No te enfades. Al principio fui yo la que se enojó. Se suponía que era yo quien tenía que escribir Pop-pins. Ya habrás visto que en todo caso así es en el mundo paralelo de TEA FM, y por eso me quede muy confundida, cuando percibí que tú estabas haciendo lo mismo en tu cabeza. Tenemos que encontrar una manera de coordinación. Pero me parece que es mejor que yo me independice de ti. Creo que de esta manera tanto tú como yo vamos a estar mejor, y sobre todo vamos a trabajar más. Venga, ánimo, un gran abrazo
 
Helia Alvárez

 

 

Estos días, queridos amigos,  no he escrito nada. Estaba confundida respecto al asunto de Helia. Dado el giro de los acontecimientos, habré de replantearme muchas cosas respecto a la construcción de la novela. Además no me encontraba muy bien. Es posible que al, digamos, hacerse Helia independiente, se halla producido un desajuste en «mis circuitos». Es posible que no sólo tenga que replantearme el hecho en sí de la novela, sino algunas cosas sobre mí misma … Pero la novela, Pop-pins,   la voy a escribir yo; Helia no puede hacerlo; una no escribe una novela sobre sí misma, en todo caso escribirá otra cosa…

 

 

Explicándome con Mosteo y un regalo

 

¿Qué es eso de Pop-pins?

La pregunta es de José Luis Gracia Mosteo, dejada en un comentario a una entrada anterior. Le respondí que en parte ya había yo intentando contarlo de alguna manera: arriba, bajo la cabecera: ¿Qué es Pop-pins?. Pero, entiendo, que el texto allí desplegado es más otro juego (como mismamente «pop-pins» lo es) que una explicación,  y a pesar de que, como todo juego, introduzca una buena dosis de riesgo real al ser jugado.

 

He llegado a este juego porque las formas son, no sólo importantes, a menudo son determinantes. También porque últimamente nuestros ritmos se han acelerado tanto, que desde que una empieza a trabajar en un proyecto hasta que intuye cómo puede finalizarlo (en teoría) todo puede haber cambiado mucho, incluso los elementos, componentes y formas que se van elaborando, eligiendo o desechando a la hora de que el proyecto en cuestión aparezca como algo capaz de ser comunicado.

 

Querido José Luis, al prinicipio ni siquiera era Pop-pins. Pop-pins es lo último. El título de este proyecto implica mucho, sin embargo. Y eso sí que creo que está más o menos desarrollado en la entrada de este blog a la que hacía referencia antes. Pop-pins indica sobre todo una manera de trabajo:

uno, porque entiendo que no puedo hablar de un tema determinado aislándolo de muchas otras cosas con las que tiene contacto (por proximidad o por referencia cultural), y eso es una actitud «pop», para que nos aclaremos, o de la cultura de masas, que hubiera dicho Benjamin.

dos, porque no me apetece narrar sólo en base a la lógica de raíz cartesiana (creo que ya todo el mundo es consciente de que los modelos burgueses han fenecido, rip); prefiero la estructura que imita la naturaleza sináptica de nuestro cerebro (bufff), al que no le hacen falta todos los datos para recomponer las percepciones (y eso es un pin: remito al post de presentación de nuevo).

Pero en fin, querido José Luis, Pop-pins es lo último. Y todo es muy sencillo: voy a poco a poco escribiendo una novela que habla de una actriz provinciana que es hypnopómpica y que tiene especiales percepciones de las cosas, lo cual le ayudará a descubrir historias que parecían no existir y que sin embargo han sido determinantes para ella (la vida misma, oiga); en fin que todo es distorsión.  

En Pop-pins hay que ordenar un poco muchas cosas: a la propia Mary Poppins -lo que más me ha fascinado siempre de ese cuento es el bolso de la tipa-, la historia de mi generación (una generación que ha estado siempre más despistada que una gamba en un teatro: generación gamba, la llamaremos pues), la pobre Helvia y su desastrosa vida, el tiempo, el tiempo, el  tiempo…(que no sólo es tiempo).

Bien, además, como espero que ya hayas leído, estimado José Luis, se trata de que mientras voy escribiendo (o no, como sucede estos días últimos, pues tengo la sensación de haberme quedado en flotante convalecencia tras medio año largo ya de muchas vivencias agotadoras: confieso /este blog me recuerda en parte a los confesionarios de los reality televisivos/:), los amigos y quienes quieran acercarse hasta aquí me acompañen en ese proceso a través de estas notas. Luego están las píldoras de la radio: un mundo fascinante para mí, la radio. Los pequeños espacios de radio teatro son otra manera de hablar de lo mismo: hay o pudiera haber tantas… También vosotros, los amigos, podéis hacerlo, si queréis, e introduciremos así más referencias para la construcción de este invento (que no lo es mío: hay más gente haciendo trabajitos similares, ya lo iremos viendo).

Yo también aprecio realmente tu escritura, y además agradezco tu interés y tu generosidad. Así que de alguna manera, esta foto tomada ayer mismo es una muestra de ese agradecimiento por mi parte, un mínimo regalo: en Zgza el día suele terminar casi siempre así, ya lo sabes:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un abrazo.

 

 

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