Buscar

Las Hipnopómpicas

Territorio Poppins

Autor

Luisa Miñana

Pan de oro, 2006 Las esquinas de la Luna, 2009 y 2022 Ciudades inteligentes, 2014 Este es mi cuerpo, 2019, 2025 2ª edición Saldo mínimo, 2020 Las Hipnopómpicas, 2021 Pulmón de vacío, 2023 No morir, 2024

Para El género humano no puede soportar tanta realidad

 

Leer capítulo

 

 

 

 

Para Carta al padre (desaparecido)

 

Capítulo en el libro «Territorio Pop-Pins» (Limbo Errante)

 

 

 

 

 

Para Agujero de gusano

 

Leer capítulo

 

 

 

Para TheatreLand Proust

Leer capítulo

 

 

 

Para 12 a 1

 

Leer capítulo

 

Para 2 de julio de 1970

 

Leer capítulo

 

 

Para Cosas blanquísimas

 

Leer capítulo

 

 

 

 

 

 

Tiempo que no

Escola Timbaler del Bruc - Nou Barris - Barcelona
Escola Timbaler del Bruc – Nou Barris – Barcelona

Esta imagen es una frame de un vídeo que muestra algunas de las cosas realizadas en la Escola Timbaler del Bruc de Barcelona, para celebrar el 50 aniversario de su apertura, en 1960.

Como Proyecto Pop-pins utiliza disparatadamente algunos temas relacionados conmigo misma y algunas historias próximas, descubrí este vídeo buscando documentación diversa sobre Nou Barris, donde viví brevemente en mi infancia.

Me emocionó mucho dar con este vídeo

 (https://sites.google.com/site/timbalerdelbrucbcn/aaa/l-escola/historia),

a pesar de tantos y tantos milenios transcurridos y de haber asistido al Timbaler del Bruc tan apenas cuatro o cinco años. Y me quedé anodada, confundida y bastante desubicada y destemporalizada cuando apareció en concreto esta frame. Porque a simple vista creo reconocerme en esa foto central de la niña con trenzas y flequillo, la mesa de madera, el mapa de España y el florero. Recuerdo perfectamente el día en que me hicieron una fotografía, que si no fuese finalmente esta – no puedo ampliarla hasta la nitidez-, era idéntica. Todos los niños y niñas de la escuela pasamos por la típica y tópica escenografía de la época.

Pero lo verdaderamente decisivo e importate no es la fotografía en sí, tomada aisladamente. Es el lugar central que ocupa en el mosaico de fragmentos del tiempo pasado. Reconocerme (aunque al final no sea yo la de la imagen) en el centro de ese tiempo ha dislocado de alguna manera el entramado de mi memoria. Memoria de todo lo que no ha podido ser. Seguramente esa memoria de los mundos posibles no caminados es Proyecto Pop-pins, y seguramente yo soy más personaje dentro de Proyecto Pop-pins de lo que creo.

Intervención radio-performativa sobre el texto

El miércoles por la tarde colaboré en un taller dentro del curso sobre radioteatro y ficción sonora que imparte Chusé Fernández Cotenax en el Centro de Tecnologías Avanzadas (INAEM) , aportando mi breve y primeriza experiencia (aunque intensa) con el radioteatro,  a partir de Proyecto Pop-pis.

Hicimos dos o tres cosas que me parecen interesantes.

Una, señalar y destacar la pronta y estrecha relación entre escritores y radio. Esta se produce desde la aparición de la radio, y lo hace además en formatos de vanguardia y muy experimentales. Destacamos en este sentido las creaciones de Bertold Bretch (Madre Coraje fue, antes que obra de teatro, una pieza para radio) y, sobre todo, los juegos tecnometafóricos de Ramón Gómez de la Serna, las Greguerías ondulada (http://bit.ly/1FxXjrv)

Otra cosa fue escuchar parcialmente un par de versiones en radioteatro (o radionovela, -los géneros literarios en radio tienden a converger precisamente en función de las condiciones del medio-) de sendas obras clásicas en la literatura (Crimen y Castigo, y Pedro Páramo), mientras leíamos los originales, para apreciar todo el trabajo de conversión a un guión apto para ser representando por medio de  voces y sonidos.

La tercera cosa que quería señalar fue especialmente emocionante para mí. Propuse adaptar un texto de los que integran (de momento) Proyecto Pop-pins. Uno de los más cortos: 2 de julio de 1970. La pieza tiene ingredientes narrativos bastante  emotivos, una localización histórica muy concreta con elementos descriptivos potentes, -creo-, y un cierto juego de planos temporales. Todo ello me hacía pensar que era un texto muy predispuesto para el ejercicio. No pudimos leer todas las  que escribieron las personas participantes en el curso, pero  las tres que dio tiempo a exponer fueron suficientes para ver en vivo y en directo cómo puede mutar un texto, cómo puede adoptar no sólo una distinta naturaleza en cuanto a formato (en función del canal y el soporte, y de las herramientas con que trabajemos), sino también cómo esas herramientas inducen la generación de fórmulas diferentes en el discurso narrativo-dramático según sea la instrumentación que se haga de ellas. Parecen cuestiones muy básicas. Pero no debe perderse de vista que las mutaciones venían derivadas de un cambio de medio, de entorno, de condiciones.

En este texto, Helia Álvarez recuerda y narra una experiencia muy dura, sucedida cuando era una niña, durante una concentración multitudinaria con motivo de una visita (real) de Franco a la ciudad de Zaragoza, y lo hace en un  discurso de tono y estructura eminentemente mentales, interiorizados. Para no condicionar drásticamente el trabajo, les dije que podrían prescindir de dos cuestiones: del carácter hipnopómpico de Helia en la novela y del estado de muerte de Albertina.

Ninguna de las tres versiones que dio tiempo a poner en común se parecían.

Una, proponía arrancar a partir de  todos los elementos sonoros del ambiente exterior en diferentes planos, para pasar a continuación, en un fuerte contraste, al aislamiento de un monólogo interior, en el que los dos personajes eran realmente desdoblamiento de la voz de Helia.

La segunda, era más cinematográfica y narrativa. Iba a contando paso a paso los acontecimientos. Externalizaba el tono mental, lo objetivaba en una lógica discursiva: las dos mujeres toman un tranvía, llegan al destino, recorren un trecho, y llegadas al punto espacial clave de los acontecimientos, se produce un reforzamiento climático con música o un efecto impactante, que desencadena el suceso central de la historia; entonces el entorno se desvanece.

La tercera, utilizaba un elemento externo como resorte psicológico y mental que lleva a Helia a recordar: ella está atareada en la cocina de su casa y escucha un reportaje histórico. Suena el teléfono y es Albertina. Hablan. De repente, en el reportaje aparece aquella visita de Franco. Helia se derrumba y cuando vuelve en sí, le va contando a Albertina lo que nunca había contado a nadie.

Si tenéis curiosidad en el texto del que parten todas estas intervenciones metamorfoseadoras, está en este enlace. Ya no es tampoco exactamente el texto actual sobre el que trabajo; he corregido algunas cosas, pero básicamente es el que es: http://proyectopoppins.es/2012/07/22/2-de-julio-de-1970

Sentí una gran satisfacción.  Podríamos haber hecho mucho más, con una cierta mayor pericia por mi parte a la hora de hacer propuestas de trabajo. Seguro. Pero personalmente sentí la alegría de ver en vivo y en directo como un texto propio era asumido por otros, era diseccionado, troceado y reconstruido. Se había multiplicado. Siento agradecimiento por ello, lo digo totalmente en serio.

Chuse dijo que quizás el radioteatro 3.0 podría ser algo así, no tanto un serial diacrónico, sino la mutación en diversas historias de una inicial, y se le ocurrió que igual era posible hacerlo. Y yo pienso que ojalá lo hagamos.

No mires a los ojos de la gente, nuevo capítulo intercalado

– Todo duele, Rose Mary. Los disparos en Moscú dolían, y el estruendo de los tanques, y dolía la constatación una vez más del inevitable fracaso de la gente corriente, de nuestro fracaso también, pues tampoco Patrick y yo supimos salvar nuestro amor, no supimos elevarlo por encima de la banalidad y la vulgaridad. Entonces no sabía que nada hay más allá, y que no importa si lo hubiera. Entonces los paradigmas, como recuerdan constantemente los intelectuales, eran otros. Por lo menos, en estos tiempos nuestros ya casi nadie intenta engañar a nadie, incluso los asesinos van de frente, incluso los gobiernos sin escrúpulos y las corporaciones sin piedad van de frente. No es consuelo, Rose Mary; una generación conserva su carácter, su huella genética de nacimiento. La mía, la nuestra, de Patrick y mía, aunque más mi generación de españoles, está condenada a la frustración permanente, en bucle, a estar fuera de sitio y de tiempo en cualquier lugar y en cualquier tiempo. Siempre atentos a las desapariciones que se han ido produciendo, somos los mejor preparados para acompañar a los moribundos. Cuando en el otoño de 1993, en Moscú –estábamos allí como invitados de una sala independiente, representando la adaptación que Patrick había hecho de El Rinoceronte, de Ionesco-, él me anunció su regreso definitivo a Londres al tiempo que los tanques del bárbaro Yeltsin atronaban su correspondiente anuncio de una era sin reglas, sin normas (acaso sea lo justo), no sentí sorpresa, ni por lo uno ni por lo otro. Mi corazón hipnopómpico presintió una extrapolación extraña en la que de alguna manera todos estos acontecimientos se anunciaban el día en que murió Audrey Herpburn, en enero de ese mismo año, el día 20, en Tolochenaz, tranquila población suiza, a la que nada, ni la muerte, parecería capaz de alterar ni un solo punto de su verde y apacible paisaje. Sin embargo, las corrientes subterráneas, las raíces de la orogenia, no conocen obstáculos en sus caminos y en sus formas de transmisión. Ya sabe, lector, si el aleteo de una mariposa puede causar un maremoto al otro lado del mundo, cómo no va precipitar el cambio de era la muerte silenciosa de Audrey Hepburn, imagen perfecta de la victoria sobre el dolor, sobre la adversidad, de la capacidad de la humanidad de sobreponerse a sus propias barbaries, ser híbrido, mujer-vespa y alegría del mundo, dotada del poder de la transformación y la metamorfosis, mujer-sombreros, mujer-niña, actriz por voluntad de vivir y de amar. Yo la adoraba. El mundo no volvería a ser el mismo sin ella. ¿Y si no vuelves? ¿Y si te pierdes? En mi escondite puedes quererme.

——————————

De momento, suponiendo que no haya correcciones mediantes (quién sabe), así concluye el capítulo «No mires a los ojos de la gente», que acabo de intercalar en Pop-pins.

Como dije hace unos meses, por el momento no puedo continuar subiendo a esta plataforma los nuevos textos. Su escritura sucede demasiado lentamente como para que tenga sentido hacerlo. Pero iré dando noticia, sea cuando sea, de cómo va la redacción, y también volveré a incorporar algunos otros elementos relacionados: imágenes, canciones, vídeos. 

La escritura ha terminado imponiendo su propio ritmo. Es un ritmo muy interior, muy volcánico: cada pequeño capítulo parece requerir de bastante sedimentación previa, remoción de materiales y al final, concreción, en un punto, en un movimiento de escritura breve aunque intenso (al menos para mí).

La lectura última de las partes 1 y 2 de Mi Vida, de Karl Over Knausgard (La muerte del padre y Un hombre enamorado) ha terminado por convencerme de que debo ceder definitivamente a este ritmo que la escritura exige. Hasta cierto punto, claro. No quiere decir que no vaya a procurar de ahora en adelante una mínima disciplina (toda la que la propia disciplina de los quehaceres diarios y el trabajo no literario permita). Sólo quiero decir que no puedo forzar mis capacidades y sobre todo mi resistencia de manera ilógica. Y tampoco sé muy bien cuáles de todas las obligaciones podría evitar para conseguir algunos puntos más de concentración de esfuerzos. Así que. de momento, lo que hay es lo que hay, e iremos paso a paso. Sin más.

Por otro lado, la aventura Pop-pins es un proyecto en sí mismo muy pegado a la realidad. Eso sí, construido a base de elementos absurdos y de derribo, reciclados. 

Transmediando

El día 11 de junio, participé en la Masterclass impartida por Chusé Fernández Cotenax, gran sabio de la radio, coordinador de Tea Fm (la radio que produce el radioteatro que incluye Proyecto Pop-pins), y en la que también estuvo Santi Ric. Santi Ric, hombre igualmente sabio y gran conocedor de la radio libre y las radios comunicatorias, ha construido un dial-web para escuchar radios (http://dialric.alquitara.com/) que recopila un montón de radios de todo el orbe. Como en casi todo, también en radio sucede que los gigantes mediáticos no dejan ver la riqueza del sotobosque…  La radio forma parte de la circulación arterial de muchas comunidades  y poblaciones (como siempre ha sido desde su nacimiento).

En la Masterclass yo, además de algunas otras cuestiones, hablé sobre todo de Pop-pins, y de cómo el radioteatro me ayudó a encontrar el tono del lenguaje para escribir. La podéis ver aquí:

http://new.livestream.com/cpaformacion/produccionradiofonica 

Muchas gracias a la gente de Fundación CPA Salduie, magníficos profesionales.

El poder de los hechos reales

Takashi Hiraide: «Respeto mucho el poder que entrañan los hechos reales» (ABC Cultural, 7 de junio 2014).

Yo creo en ese poder. Pero no estoy segura de que provenga de la realidad de los hechos. No he leído a Hiraide. Tendré que empezar -no he encontrado en la base de datos del isbn ninguno de sus otros libros-  por la novela que ha publicado Alfaguara recientemente, El gato que venía del cielo. Con tal título ya veo que Hiraide sabe también que la realidad de los gatos y de la gente se origina en extraños lugares, llamados cielo, infierno, esperanza o tortura …

No sé, creo que de esta óptica proviene en buena parte el esqueleto de Pop-pins.

Otro libro de  (de poemas)  de Hiraide veo que se llama Para el espíritu luchador de las nueces… me parece muy sugerente, y me recuerda los poemas sobre nueces de Fernando Aínsa, contenidos en su libro Aprendizajes tardíos …  en el que también aparece una realidad poderosa, circunvoluciones.

 

Realmente no era consciente del número de capítulos de Pop-pins que ya he escrito. Bien. Ayer reorganicé la ubicación de algunos en el índice, aunque básicamente voy respetando la cronología de escritura de Helia Alvarez (un hecho literario real). Corrijo también. Me gusta corregir.

 

Si la tecnología no es cobarde, tampoco habría de serlo la literatura

q. Pensé que, una vez lanzada a exposición pública la escritura de Pop-pins, si algo salía mal, o salía regular, o simplemente no salía, yo lo pasaría fatal y me sentiría digamos en situación de «fracaso». Pero no es así.

m. No estoy pensando que Pop-pins haya fracasado. Pero sí  vuelvo a ver el proyecto en territorio indeterminado.

b. Aunque, pasado un tiempo desde que escribí la nota sobre la inadecuación de los formatos intermedios, y en concreto del desajuste entre el formato intermedio y Pop-pins (http://proyectopoppins.es/2014/04/01/no-formatos-intermedios), me ratifico en ello y por lo tanto debo llevar a cabo las rectificaciones necesarias

z. No las he abordado todavía porque he utilizado la trastienda mental en el periodo en el que hemos estado ultimando la publicación de Ciudades inteligentes para recapacitar sobre Pop-pins, y ver si realmente quería o no quería interrumpir la publicación inmediata de capítulos

a. Sí que quiero. Sí que debo. Pero, como ya dije, seguiré publicando las notas sobre el proceso y el proyecto. Seguimos estando ante una redacción en marcha.

j. No voy a retirar lo publicado. Aunque sé que hay muchas imperfecciones en lo escrito. Eso y su exposición pública, la exposición pública de lo imperfecto y lo inacabado, tampoco me asusta. Lo haría quizás si pensara que no puedo corregirlo. Pero pienso que sí puedo. A menudo el arte (ya de por sí artificio) nos engaña demasiado. El arte burgués (incluso el pop-art burgués) muestra productos completamente acabados, perfectos digamos, en imitación a la propia aspiración pequeño-burguesa y capitalista de mundo siempre mensurable. Esto no es un valor ni aristocrático ni proletario. Mucho menos anarquista. Es un valor determinantemente burgués, que sólo se ha mantenido limpio en muy breves periodos de tiempo. Tampoco puede ser un valor antrotecnológico. Eso es imposible.

x. Pienso en literatura, en la caducidad prematura de los formatos intermedios,  en la fugacidad de la expresión perfecta, y también en que un ordenador ha superado ya el test de Turing (http://es.gizmodo.com/un-ordenador-supera-por-primera-vez-el-test-de-turing-1587840827)

ñ. Luego tenemos que volver a los tiempos de la valentía.

T. engo que terminar Pop-pins

 

 

 

Acerca de la metamorfosis

Annex - Hepburn, Audrey (Roman Holiday)_05

Metamorfosis. Un concepto que atraviesa Pop-pins de principio a fin, y sobre el que versa el capítulo en el que ahora estoy metida. Este capitulo se abre con la imagen de Audrey Herpburn atravesando Roma sobre su vespa. Criatura híbrida, leve centauro femenino. La máquina que construye el perfil del mito.

Si en Franz Kafka se fundamenta en gran medida la narrativa contemporánea (no sé tanto si la coetánea) es por su concepto y desarrollo del individuo metamórfico. Creo que el siglo XX participa de una idea dolorosa de la metamorfosis, porque en su contexto forma parte de una pérdida de referencias absolutas (las que inventaron el Romanticismo y las revoluciones burguesas, confiados al imperio de la Razón – no de lo razonable), cuya desaparición necesita, como toda decepción, un tiempo de asimilación. En ese ámbito de principios absolutos, cualquier cambio conllevaba una merma de identidad. Sin embargo, todo, incluso la propia investigación científica nos inclina hoy a pensar que son, precisamente, las metamorfosis las únicas garantes de la supervivencia, y que solamente es posible mantener la transformación precisa a través de la imaginación y la hibridación (retorna la valoración del inconsciente, de la intuición, de la inteligencia emocional).

Frente a la necesidad imperante de lo aparente, de la presencia, la metamorfosis supone un predominio del discurso en casi silencio, visible sólo en muestras-iceberg fragmentarias y momentáneas, puesto que la formulación que sostiene la metamorfosis es igual que ella misma transformable, en función de todas la variables posibles en un momento y tiempo dados, y respecto a un fin determinado (ese fin puntual y posiblemente poco perdurable que tiene la misma capacidad cuánticamente transformadora que el ojo observador).

Creo que ya hemos aprendido a vivir en la desubicación (un concepto que llena de oscuridad existencial e incertidumbre, de angustia,  la literatura de Kafka). Estar desubicados ya no es no estar. Somos seres fluyentes (en la red digital, por ejemplo, donde aún terminaremos por fluir mucho más). Y somos seres ortopédicos, dependientes de las percepciones que nos procuran instrumentos todavía externos a nosotros. Instrumentos que amplían nuestros sentidos y nuestras capacidades. En nuestras manos, oídos, frentes crecen teléfonos, gafas cibernéticas, auriculares, pantallas, como crecían animales, hojas, mares desde los miembros transformados de los antropomorfos que habitan las composiciones grutescas de la antigüedad y del Renacimiento. Su transformación fue posible gracias al poder de la imaginación de la naturaleza. Pero ellos también pensaban que era otra cosa.

No formatos intermedios

Los soportes intermedios, como el compact disc, son los que primero desaparecen. Recuerdo esta frase enunciada  por José Antonio Cordón

https://www.facebook.com/joseantonio.cordongarcia?fref=ts,  escribo entera la url del muro en FB de José Antonio Cordón, porque algo le pasa a WordPress esta noche, y todo está como a medias aquí en las tripas de esta plataforma de edición en la que habito, cuando de Pop-pins se trata –

durante  una conversación mantenida entrecordamente y en la que también estaban, creo recordar, Javier Valbuena y Laura Borrás. Fue  durante una pausa de las sesiones del  pasado I Salón de Literatura Transmedia, celebrado en octubre en Etopía (Zgza).

Bien. Acaso esta formulación de Pop-pins, formulación como Proyecto Pop-pins, sea en efecto un formato intermedio, es decir, equivocado.

Hace ya unos cuantos días que tenía que haber colgado el siguiente capítulo de Pop-pins. Su título, os lo cuento, será «No mires a los ojos de la gente». Aunque tengo serias dudas que llegue a subirlo. Más bien, en este momento, mi convicción es que no lo subiré.

Reconozco que para quienes tengáis costumbre de pasar por la página pueden ser un poco mareantes las idas y venidas, los avances y los arrepentimientos que voy mostrando, en cuanto al proceso de escritura, formato, alcance… Pero así es en general el camino de la literatura por dentro. Os he invitado precisamente a que lo observéis desde la primera fila; a que intervengáis incluso.

La charla con los alumnos de la Escuela de Arte de Huesca ha supuesto un antes y un después para mí en Proyecto Pop-pins. Claramente porque me obligó a recapitular y a hacer balance. Y no estoy satisfecha. No tiene que ver con el tema de la rentabilidad, ese que precisamente planteaban los chicos de la Escuela; no tiene que ver con el esfuerzo. Tiene que ver con encontrar la forma adecuada al contenido. Creía, sinceramente, que era esta que venimos trabajando. Pero hace ya algún tiempo que me asaltó la duda del «formato intermedio». He continuado a pesar de esa duda. Pero tras la recapitulación para la charla en Huesca, ya no sé si quiero trabajar tal y como lo he estado haciendo. Quizás demasiadas complicaciones en cuanto a formato. No se si ayudan a profundizar y ampliar el discurso y la historia que viven en Pop-pins. Si no lo hacen, no tienen sentido. Tengo la impresión de que este Proyecto Pop-pins constituye un formato intermedio, es decir, abocado a no estar en ningún parámetro. No me importaría demasiado, si pensara que repercute en Pop-pins enriqueciéndola. Pero a menudo creo que sucede todo lo contrario. Que está perjudicando el crecimiento de la narración, y también de la transnarración.

Quizás lo mejor sería, en  adelante, sin dejar de aportar elementos transmediáticos respecto a la historia y su narración, simplificar un poco todo, para que resulte más ligero.

Tampoco tengo claro si es bueno que siga mostrando capítulos, puesto que me veo abocada a escribir muy despacio. Quizás mejor mostrar los elementos transmediáticos, que pueden dar idea sobre lo que voy trabajando, junto al making on, reservando el total de los textos para cuando todo esté terminado.

De momento os iré contando las reflexiones al respecto y mantendré vivo el making on, que en cualquier caso, sea cual sea la decisión adoptada, continuaría para dar cuenta del trabajo que voy haciendo.

Repléguemonos por el momento a los cuarteles de primavera y pensemos.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑