Buscar

Las Hipnopómpicas

Territorio Poppins

Autor

Luisa Miñana

Pan de oro, 2006 Las esquinas de la Luna, 2009 y 2022 Ciudades inteligentes, 2014 Este es mi cuerpo, 2019, 2025 2ª edición Saldo mínimo, 2020 Las Hipnopómpicas, 2021 Pulmón de vacío, 2023 No morir, 2024

Pop-pins en Aragón Radio

Los cortes utilizados en este reportaje de Sara Villellas fueron grabados a la vez que los que se utilizaron para el reportaje de Aragón Televisión de Ana Benavente y Miguel C.

Transmediando entre diferentes soportes, fórmulas y técnicas se amplía perspectiva.

Gracias, Sara.

Flotar

He dejado a Rose Mary Taylor, la Pop-pins, y Albertina tomando el té, o cerveza, no sé, bajo el techo de Saint James Tavern,  justo sobre la cabeza de Helia y su ordenador portátil. Es lo que tiene Londres: se puede flotar, sobre todo si eres inglés. Hay tradición, y está documentada:

Flotar relaja y genera confianza. Se puede recuperar viejos lazos. Rose Mary y Albertina tienen de qué hablar.

La Prisionera.

Portmeirion

Esta parte en la que estoy ahora trabajando contiene el nudo-motivación de todo cuanto ocurre y parece que ocurre en Pop-pins; me cuesta ordenar bien esta parte (si es que se puede hablar de orden en una narración tan dislocada como esta en la que estoy cayendo).  De repente he comprendido que el capítulo se había terminado. Yo pensaba que en él debía incluir exactamente el meollo-meollo, pero no. Queda para otro. Además he trasladado también el título: La Prisionera, que sí que corresponde exactamente a ese meollo-meollo. El que acabo de concluir hace unos minutos (sin revisar), ha pasado llamarse Portmeirion. Si no fuera por la Mentira y los secretos no podríamos vivir juntos, claro.

http://www.portmeirion-village.com/

http://maps.google.es/maps?hl=es&rlz=&gs_upl=130l637l0l1408l4l4l0l1l1l0l8l8l1l1l0&um=1&ie=UTF-8&q=portmeirion&fb=1&gl=es&hq=portmeirion&ei=3U8cT4KfJozrOeivnNYM&sa=X&oi=local_group&ct=image&ved=0CB0QtgM

Portmeirion es el lugar donde se rodó El Prisionero (no sé si lo he dicho), y el lugar a donde viaja Helia para conocer con Rose Mary Taylor, la Poppins.

Urgencias

Soy una habitual de los hospitales de mi ciudad. En especial del Hospital Miguel Servet. Nunca he estado ingresada como paciente (voy a  tocar madera), pero tengo acumuladas un montón bastante importante de horas hospitalarias en mi cuaderno de  sobrevivencia.  Ayer por la tarde-noche volvió a tocar. Lo previsto era haber intentado terminar el capítulo La prisionera. No pudo ser.  Ni hoy, porque arrastro a través de la jornada laboral+médico again+tareas varias de hoy el cansancio de ayer.

Esas horas de ayer en el hospital acompañando a mi padre le han dado bastante qué pensar a Helia -la protagonista y relatora de Pop-pins, aclaro para quien no haya seguido antes este making on-, que gracias a su hipnopompia puede ver estas cosas desde lo alto , como una película, y desde lejos. Sin embargo yo, cuando la imagino a ella, no importa por dónde ande en ese momento, siempre la imagino junto a la ventana de la Saint James Tavern, en una actitud bastante tópica: sola y haciendo esquemas. Saint James Tavern es un cerebro en mutación, una traslación más de La Villa-Portmeirion. Cada una de nosotras Helia y yo, estamos a un extremo del pasillo.

Lo que yo percibí:

http://luisamr.blogspot.com/2012/01/sintomas-de-la-entropia25-urgencias-o.html

Pop-pins televisión

Hoy Aragón Televisión ha emitido en el informativo del mediodía el reportaje sobre Pop-pins. En la web de Aragón Televisión está ya colgado ese informativo, y dejo aquí el enlace: hay que buscar el minuto 37. Ha quedado un reportaje realmente chulo, yo diría que espectacular: mi agradecimiento a sus autores, Miguel Cortiñas y Ana Benavente, que ya son Pop-pins también.

http://alacarta.aragontelevision.es/

ACTUALIZO 18/01/ Aragón Televisión no deja colgados más que los tres últimos informativos. Es decir que ya no se puede ver el de ayer. Si pueden pasarme el vídeo lo colgaremos por aquí: forma parte indudable de este making on.

Wild West End

Desde este rincón de la Saint James Tavern se ve asomar un triángulo de Picadilly C., pero sobre todo hay una buena perspectiva de Shafterbury Av., el corazón del West End londinense :

Wild West End – Dire Straits (banda sonora de Pop-pins) – territorio mítico

El lugar donde se escribe Pop-pins

Hace unos días grabamos una entrevista para Aragón Televisión y Aragón Radio; yo lo pasé muy bien contándoles cosas de Pop-pins a Sara, Ana y Miguel. Lo cierto es que la entrevista, como el reportaje de Rocío Solanas para Heraldo, se han integrado de forma natural en esta experiencia de novela en marcha y transmedia que es Pop-pins (en la medida en que sé hacerlo, que todo es aprender, como dice la canción). No se ha emitido aún.

Voy despacio en el nuevo capítulo, que en principio será el último (de la novela, no en la escritura, que quedan unos cuantos todavía). El título es La Prisionera. Voy despacio porque surgen demasiadas zonas de reflexión, y porque voy apuntalando atrezzo al tiempo que escribo.

Voy despacio también porque me distraigo bastante. El ventanal junto al cual escribo (o Helia escribe) ofrece demasiados objetivos en los que fijarse. En esta pantalla de Google Earth se puede ver ese ventanal:

En frente justamente hay un MacDonald, y al otro lado de Shaftesbury el antiguo Trocadero, ahora un local de CineWorld. Pop-pins se escribe en el centro del país del teatro, Picadilly.

Etcétera

Reportaje en Heraldo de Aragón (7-01-2012; la foto que aparece es de Anna Moshi)

Etcétera me parece una sección absolutamente apropiada para Pop-pins (y lo digo sin ironía, en serio).

Este es el reportaje que ha realizado (muy bien por cierto) Rocío Solanas y que es consecuencia de la entrevista de la que hablamos en el post anterior. Tengo que estar agradecida porque ha sido un excelente revulsivo para mi; no por salir en la prensa y esas cosas (y también lo digo ahora en serio, no es falsa modestia), sino porque pensar que Pop-pins haya llamado la atención de alguien dentro de la prensa me resulta, por un lado sorprendente, y por otro gratificante, desde luego.

Gracias pues, nuevamente, a todos, caramba.

La Villa (un capítulo más de Pop-pins) está listo para la corrección; esta vez me ha resultado menos complicado de lo que pensaba. La Villa es una metáfora (en Pop-pins, y en la serie El Prisionero, de donde proviene). Una metáfora simple y efectiva sobre nuestra más íntima y vital contradicción como especie: ni con los demás congeneres ni sin ellos.

Entrevista telefónica

Últimamente han pasado cosas.  Hemos comenzado este 2012 que nos hace temblar como un gigante (o al menos así nos dicen que tenemos que temblar y temblar), pero sobre todo lo que a mi me ha pasado es que se ha ido para siempre Chusa. Lo cierto, ahora me doy cuenta, es que el último mes ha estado ocupado casi todo el tiempo (internamente hablando, el tiempo interno importa mucho) por esta desaparición: por la angustiosa espera del momento de la desaparición y por este duelo posterior necesario. Pop-pins se encontró el año pasado con otra desaparición y ahora con esta de Chusa. También ahora hay cosas que incorporar de esta experiencia a Pop-pins (que para eso es una novela que no se cierra en sí misma).

Ayer se lo dije a Chuse Fernández Cotenax, el coordinador de TEA FM y director de nuestro radio teatro Pop-pins. Tus noticias me devuelven un poco la respiración a su ritmo normal: gracias. Chuse me llamó para decirme que en Heraldo de Aragón alguién se interesaba por Pop-pins novela/radio-teatro. Y así de alguna forma me ayudó a regresar a la actitud precisa para continuar el trabajo. Acabamos de hacer esa entrevista por teléfono con Rocío Solanas, y aunque hasta a mi me resulta a veces un poco raro y lioso explicar qué es ésto de Pop-pins, espero haberlo hecho un poco coherentemente (ya disculparás las torpezas).

Helia y yo os damos las gracias.

Por cierto, detrás de esta página de blog está la página de word con el epígrafe del nuevo capítulo: La Villa.

El prisionero

Entre las muchas cosas que agradezco a la democratización de las tecnologías de la información está la de la memoria constatable (positiva /o negativamente)

O sea, que uno se acuerda de algunas cosas que vio, escuchó o vivió hace tiempo y tiene en ese mismo mo-mento la posibilidad y capacidad de contrastar su recuerdo con por lo menos una parte de la realidad (o lo que la convención necesaria de la comunicación interpersonal e intergrupal establece como tal)

Cuestión aparte es la repercursión que este ejercicio comparativo tenga en la propia configuración de la misma Memoria (memoria-personal / memoria-colectiva / memoria-fisiológica puramente)

o sea, se está ya generando una memoria nuestra que no está dentro de nuestro cerebro

una memoria que se ejecuta como una auto-visualización / auto-revisión, y lo mismo para los hechos en los que fuimos partícipes

la ciencia/disciplina de la Documentación (que siempre fue una ciencia de la memoria) puede así convertirse en una herramienta crítica (por decisiva y por arriesgada) del poder

Algunas de estas cosas (y otras) empezaban a esbozarse en una de las series que más me han gustado desde siempre: El Prisionero (Patrick McGoohan y George Markstein)

Y este uso crítico de la documentación es el que intento (intento) ejercitar en Pop-pins, a través del trampantojo literario de la hipnopompia.

Ayer cerré otro nuevo capítulo (van 17 y quedan unos cuantos): El prisionero, se llama; y en él no se habla de la serie, sino más bien de Proust y el París de  Proust. Pero sí aparece Rover. Porque esos Rover de la serie televisiva son un auténtico hallazgo metafórico del terror a través del absurdo (por eso son kafkianos, además de psicodélicos). La historia (la memoria) está sembrada de Rover´s ( de Rover ya hemos hablado en este making of) .

Otro video más en http://luisamr.blogspot.com/2011/12/series-y-series20-el-prisionero.html

Y todo esto realmente proviene de la posibilidad que he tenido de volver a ver la serie, después de tantos rover´s (¡todos los capítulos!, 17 fueron)

1&1/2 word

Buena parte de la noche y de la tarde para escribir apenas (iba a decir folio y medio, pero diré) 1 & 1/2 word de este lío de capítulo en el que me he metido.

título del capítulo: El prisionero; y si salgo medio bien de él me daré con un canto en los dientes. De momento tengo que terminar de enterrar a Proust.

Esta es la música que sonó en su funeral (el 22-11-1922): Pavana para un infanta difunta (y no se admiten ahora segundas semánticas) es de Ravel, al que no le convencía mucho tampoco lo que había hecho en esta pieza (no hago comparaciones -que enseguida tendemos todos a decir… qué se pensará: pues eso, pienso que es un cierto consuelo ). A mi me parece una pieza bastante conmovedora (pero a lo mejor es lo que no le gustaba al intelectual Ravel).

Por lo demás, tengo una buena lista de capítulos pendientes.

Va, la Pavana:

Maurice Ravel – Pavane Pour Une Infante Defunte (Pavane For A Dead Princess)

Radio-teatro Pop-pins o el prólogo de la novela

El capítulo 9 del radio teatro Pop-pins, las píldoras radiofónicas que grabaron los actores de TEA FM, dejaban planteados una serie de interrogantes que en un principio yo pensaba que tenían que tener su respuesta en otro capítulo del propio radio-teatro.  Sin embargo, creo que  esta fase del proyecto en la que ahora estamos no le corresponde al modo radio-teatro. No, porque se entrecruzarían con extrañeza las dos escrituras que en sí construyen historias elaboradas a partir de los mismos componentes (ideas, intenciones, personajes…), pero con formulación muy diferente y sobre todo con cometido distinto. El radio-teatro se queda, de momento, justo a las puertas de la novela: es su prólogo. Es la novela la que debe responder a los interrogantes que aparecen en ese de momento último capítulo del radio-teatro.

Bueno, para quienes no hayáis escuchado todavía el radio-teatro Pop-pins y por si os apetece hacerlo, ya veis que el enlace al canal de los podcast está aquí a la derecha.

De todas formas, el formato audio me gusta mucho y me interesa más; así que seguro que lo usaremos de alguna manera.

La carcoma es el argumento

Cuando demos Pop-pins por inicialmente concluída (en el posterior futuro quién dice que no habrá que volver sobre todo lo que ahora deberá contar), llevará por delante este poema de Antonio Gamoneda:

———————————————

Oyes la destrucción de la madera (los termes ciegos en sus venas),

ves las agujas y los armarios llenos de sombra.

Es la siesta mortal. ¡Cuánta niñez bajo los párpados!

Como al tábano triste en el verano, apartas de tu rostro la sarga

negra de tu madre. Vas

a despertar en el olvido.

(Libro del frío)

—————————————–

Ya escribí dentro de Pop-pins un capítulo efectivamente nuclear en torno al tema de la carcoma y su existencia metafórica. Pero con el paso de los meses, el paso de las cosas, el paso de las neuronas (algunas de pasos extraviados), llevaba un par de semanas anclada en la intención de retomar con ritmo suficiente la escritura, pero solo anclada, solo con la intención, porque no conseguía conjurar nuevamente el momento necesario de representación del que seguir tirando para cerrar los argumentos que cruzan Pop-pins y afrontar con garantías esta etapa (he prometido a alguien terminar).

Siempre o casi pulula por encima de las mesas de trabajo de mi casa el ejemplar de «Esta luz», la poesía reunida de Gamoneda publicada por Galaxia Gutenberg (pedazo de ediciones, normalmente). Cuando ocurre la imposibilidad de escribir a veces viene bien irse a cocinar o a adecentar plantas; otras se necesita encontrar la complicidad de alguna referencia más sabia. De entre la obra gamonediana, quizás me quedaría con el Libro del frío si no tuviera más posibilidad; por él, un tanto al azar, como se suele decir -aunque fuera verdad en este caso- abrí la poesía reunida. Al cabo de dos o tres poemas me tropecé con el transcrito arriba.  Y este poema, con su carcoma y su siesta mortal, me dio un empujón y me re-situó en la perspectiva y en la actitud que estaba necesitando para reconducir la escritura de Pop-pins. Carcoma y siesta están también ligadas en mi caso a escenas de la niñez, y además a momentos compartidos con mi abuela (como se recogerá de alguna manera en Pop-pins: saga familiar que es)

Días después de que esto que acabo de contar ocurriera, recibí una invitación para participar en un acto de homenaje que se iba a realizar a Antonio Gamoneda en Zaragoza. Gamoneda venía a visitar la Universidad de San Jorge, dentro de un ciclo organizado por el profesor Ignacio Escuín; los actos de la Universidad tuvieron extensión por la tarde en el Museo Pablo Gargallo (vísitenlo mucho, por favor, es un pequeño-grangran museo y muy bello), en ese acto de homenaje al que aludía.  Decía el correo de invitación que cada participante tendría que leer un poema de Gamoneda y un texto propio alusivo al maestro. Yo, petarda que siempre soy y que me cuesta atenerme a lo programado, leí el poema transcrito arriba y en vez de texto alusivo, conté esta misma historia que acabáis de leer: tuve la suerte de poderle agradecer a Gamoneda este minúsculo azar, que habrá ocurrido en la galaxia literaria millones de veces y que normalmente nunca contamos

( de todas formas, mucho mejor que esta fue la historia contada por el poeta y narrador Ángel Gracia, que yo no repetiré porque es suya)

Estamos instalados en la mutación

Esta vez el largo parón no ha sido únicamente por dispersión, por exceso de tareas. La celebración de 3Escribit2011 conllevó mucho esfuerzo, es cierto. Pero huecos hay si se buscan. A menudo la vorágine es una excusa excelente. Pero en esta ocasión, la parada, el alejamiento tiene una intención: la de ahondar en el propio convencimiento. Y una vez pasado este tiempo, creo que he alcanzado algunas conclusiones (que seguramente no pasarán de ser fugaces y se transformarán en otras en breve).

Pop-pins no está resultando una novela en marcha como tal, y eso es por culpa mía, por mi irregular dedicación y ritmo. No puede serlo en el sentido más aproximado al actual reality, porque no hay en la mayoría de las ocasiones inmediatez ni demasiada interacción con los lectores. Pero es algo que no me importa mucho, quiero decir que no me hace pensar diferente acerca de la idoneidad de la fórmula. Aunque sí creo que a la fórmula le falta algún componente.

Pop-pins ha dado ya tantas vueltas en mi cabeza que a menudo dudo de su seriedad (quiero decir de su oportunidad). El problema de afrontar una historia que no puede escribirse (o desarrollarse) en tiempo breve es que mientras estás trabajando la realidad cambia muchísimo y a menudo sientes que el trabajo se queda fuera de sitio. Procurar que eso no suceda obliga a rehacer planteamientos, temas, a tirar trabajo, etc. Pero esto es así. No hay a lo mejor mucha interactividad con los lectores de estas notas, pero sí que la hay con la realidad.

Me gustaría para Pop-pins una cuarta dimensión. E imagino que intentaré que la tenga. Cuando digo cuarta dimensión, digo simularla, porque no sé hacer más. Youtube es más poderoso.

He buscado en Youtube algún resultado acerca de la plaza Virrei Amat en Barcelona y la estación de Metro que allí hay. Ambas son escenarios de una época de mi infancia que se incorporan virtualmente a Pop-pins. Lo sorprendente ha sido que entre las imágenes del mosaico que se fija tras el final del vídeo seleccionado aparece una de la banda pop Fórmula V, que yo de niña escuchaba mucho, entre otras, en la tele y en la radio. Youtube recompone el tiempo. Yo no.

http://www.youtube.com/watch?v=ofhCEY-8H1M&feature=related

Las pesadas cortinas rojas

La dispersión es hija (incómoda a menudo) de nuestro tiempo. De todas formas, una se da cuenta de que si bien es real -la dispersión, la imposibilidad de centrarse en una/dos cuestiones- al final siempre se trabaja sobre lo mismo; diferentes formas, diversos planteamientos: pero el punto esencial de interés suele ser muy claro.

Estamos preparando la edición de Escribit de este año. En la recta final. Escribit 2011 tendrá lugar entre los días 26 y 28 del próximo mes de octubre. Y cuando pienso en sus contenidos y en por qué planteamos esos contenidos, me doy cuenta de que buena parte de las preocupaciones allí contenidas van surgiendo también entre los avatares (entendidos en todos sus actuales sentidos) y páginas de Pop-pins.

Aunque sé que esto que digo (aunque sea verdad) no es sino una manera de autoconsolarme por no conseguir dedicarle más tiempo a Pop-pins; por no saber cómo dejar de lado todas las demás tareas no perentorias (profesionales o familiares, for exemple) y centrarme radicalmente en Pop-pins. Y, aparte de por ser un mal síntoma personal, me da rabia porque con Pop-pins hago cosas que me divierten mucho.

El último rato que he conseguido dedicarme a su escritura, he estado mirando un poco por ahí, porque he incluido una ligera referencia a un cine de mi infancia, el cine Victoria de Barcelona; ese cine, como otras cosas próximas a él están en una auténtica nebulosa. Google está siendo mi guía en la recuperación de la memoria, y es realmente emocionante. Entre otras cosas, sobre el cine Victoria (en Fabra i Puig) he encontrado un grupo en Facebook  (Yo también iba al cine Victoria, – resulta hasta un poco increíble lo que da de sí nuestra sentimentalidad) y una entrada muy interesante para mí en el blog El tramvia 48, porque he encontrado algunos datos muy útiles (unos olvidados – como las pesadas cortinas rojas- y otros no conocidos)

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

Subir ↑